16 marzo, 2018

PERSUACIÓN



En el mágico cauce de la vida
son los peñascos parte de sus bienes;
alma que a su atmósfera vienes
peregrina su curso, extravertida.

No hallarás en arena atardecida
papiro que en mojado cristal vino,
desvanecieron  lágrimas de vino
cada palabra en  línea concluida.

Si llegas a sentirte incomprendida
y la pena es sustento que  vacía,
haz  que el llanto no llene una bacía
en alba y en ocaso, confundida.

Batalla, con firmeza sostenida,
al ritmo de una danza en las ondas,
contra las penas mudas y más hondas;
concédelas al viento, decidida.

Traza en el relieve de la vida,
voluntad y deseos en la cima,
sombrías emociones en la sima.
Alma, ¡muestra tu luz inadvertida!

Del pesar, al delirio y despedida
que quebranta la tríada, su arte;
¡no dejes que el espíritu se harte!,
queda sin fuerza el cuerpo y, tú,  perdida.

15 marzo, 2018

EN SILENCIO


Aprendí
a  acurrucar la amarga distancia,
mecer las caricias en el éter
y a oír como ruiseñor al  silencio.
¡Al sentir correspondí!

Aprendí a quererte,
al traspasar la nube de mi piel
y arribar al cielo de mi alma;
me confiné al averno de tus brazos,
vencida por mi suerte.

En silencio
escolté tu sueño, sin saberlo;
uní mis plegarias a las tuyas,
oculto mi aliento, ante los cirios,
sintiendo la paz de aprenderlo.

Aprendí a quererte en silencio,
cuando brotaron flores de ausencia,
languideció la lluvia de tus labios
que regó mi desierto en la distancia,

no eras luz en la gruta de encuentros.

OASIS EN OTOÑO



Caminante
por riscos y manglares de sueños,
arañando laderas de amores
sembradas de nostalgia, de esperanza,
de anhelo centelleante.

Llega al oasis
en ese desierto de espejismos
que oculta el  rocío de tu alma,
esquivo de la luz de las estrellas
y su ráfaga de "frasis".

En otoño
recoge el azufrado de las hojas,
"colora" de celeste la tiniebla,
vence el miedo que queda con la pena,
siembra en tu jardín flores rojas.

Caminante, llega al oasis en  otoño,
sin edades que rompan la quimera,
con tonos que controla tu esencia.
¡Es color lo que piden los sueños
no flores que en tus manos se deshojan!


02 febrero, 2018

SIN HILOS DE REPROCHE



Aislado lo excitante de la noche
y el reloj que anunciaba un nuevo día,
duerme la ilusión que trascendía
como eco en el silencio, a derroche.

No hubo voces tejidas con reproche:
por cada amanecer que se perdía,
por el giro del aire en la grafía,
por la aguda mudez de medianoche;

al conocer lo oscuro de la luna,
al apagarse el brillo de una estrella,
al secarse el vergel que pena acuna.

No se rinde a la herida el desaliento;
seca, en la almohada, está la huella:
sal y agua en laguna de lamento.

El silencio no es voz para el hambriento;
del silencio surgen los enigmas
y de las respuestas, paradigmas.



MUERO




Muero   en  cada   verso,  con  el  nombre  que   la  prosa esconde
ante cada caricia  a la que  mi esencia responde;
muero bajo la lluvia o de tercos destellos de sol,
en las horas de luz o en las que habita la penumbra,
disfraces de tus besos con los que mi alma se deslumbra
sin ocultar, la sonrisa, el origen de mi descontrol.

Muero en cada verano cuando se alarga mi desvelo
y en vagos inviernos -alas abiertas- de franco vuelo,
si el éter de misterios propaga silbos de tus te quiero;
entretanto te siento y encamino, hacia ti, mis pasos,
cuando mi cuerpo vibra siendo aguas en distintos vasos
y aparece   en   mis  sueños  el  vaivén  del  ritmo  que bailamos.

Una vez que me entierro en el sepulcro de tu abrazo
me sorprende el cielo que reverbera en tu regazo.
Desciende  de  tus manos  -mi  embeleso-  una  lluvia  de estrellas,
se duerme mi mirada con el eclipse de tu mirada,
no se extingue la vida en la nebulosa amartelada
y muero siendo luna, llena mi extensión de tus huellas.